
En un rincón de la
Avenida Solano, a pocos metros una de la otra, se agrupa un ramillete de barras legendarias. Han sido recorridas cotidianamente desde hace varias décadas por una muy variada estirpe de parroquianos que , en busca de los rituales de la imaginación, comparten sus horas libres con escritores, cineastas, poetas y cantantes, aunque abundan los abogados, los vendedores de seguros, profesores y comerciantes. No faltan funcionarios , deportistas, ni militares. Siempre están repletas . El constante batir de sus puertas deja salir hacia la avenida el rumor festivo y tintineante con el que la ciudad se celebra a si misma.
Aqui las fotos de
La Quintana,
Mi Tasca, el
Urrutia y el
Rias Gallegas. Templos de la felicidad y la amistad.



